martes, 16 de junio de 2015

UN AMOR ETERNO NACIDO CON LA CREACIÓN. TERCER PARTES. CAPÍTULO TRIGÉSIMO PRIMERO. LA OLIMPIADA

CAPITULO TRIGÉSIMO PRIMERO LA OLIMPIADA



   En la última quincena de junio los entrenamientos fueron intensos. La preparación se desarrollaba con normalidad, ganando en confianza pero especialmente en la toma de decisiones. Cada día se sentían más seguros, sin dudar como al principio. Cometiendo algunos fallos que fueron limando poco a poco hasta tener una garantía elevada en sus resultados reforzando la seguridad en sí mismos. Un fax, a última hora del almuerzo a finales de la penúltima semana, le entregaron a Vicente. Notificándole el resultado de las PAU. La mención especial le pilló algo de sorpresa, era cierto que salió contento de los simulacros pero no hasta ese grado. Lo primero que hizo fue buscar a Ester para hacerle partícipe de su alegría. Un abrazo con un par de besos sellaron la noticia. Al tiempo que le confirmaba lo que ya intuía. Finalizado la primera comida del día subió a la habitación, antes de ir a entrenar.  Al ver a su madre conectada habló para compartir su alegría por el resultado. Su madre emocionada transmitía toda su alegría por medio de vídeo conferencia. Entre unas lágrimas de una felicidad desbordantes le comunicó que se olvidara de la matrícula en la universidad. Ella personalmente se encargaría de gestionar todo, se debía centrar en su afición. En la vela. En la olimpiada.

 

 

     ¿Por fin te decides por ingeniería naval?

 

    Se lo confirmó siempre había sido su sueño, amén de criarse entre embarcaciones. Ahora le arropaban dos ingenieros en casa y la decisión fue sencilla.

 Concluyeron con la despedida mientras le transmitía sus saludos para Ester y Rafael. Bajó con la bolsa para acoplarse en uno de los asientos del microbús que lo transportaba para entrenar en puerto deportivo.

    La primera semana de julio volvieron a tener algo de descanso, entrenando dos días, martes y jueves, el resto libres. Optando la pareja para atender asuntos personales. El lunes pasaron el día con Rajid, quien les tenía otro paquete de informaciones. Proporcionadas principalmente por compadres de la mar que comprobó personalmente mostrándoles las que a su criterio les podría resultar más efectivas en sus embarcaciones.

   Tanto el anciano como nuestra pareja pasaron una jornada deliciosa. Compartir un día junto era algo que los llenaba.

   El martes y el jueves disfrutaron de la navegación y al llegar el viernes recibieron un mensaje de Robert, su delegación llegaba a la localidad India. Aunque les advirtió que se instalaban en un hotel algo alejado. Al tener el día libre decidieron pasar a por Rajid y presentarles a su amigo Robert, un representante de México en la clase laser. Cuando le informaba sobre el joven que iban a conocer, el lobo de mar sonrió, para lanzar un leve comentario.

 

    Me parece que ese Robert te hace cosquillitas en el corazón.

 

    Al ruborizarse levemente la niña el marinero comprobó que no andaba nada desorientado con la afirmación. Le abrazó al tiempo que añadía.

 

    El sentimiento por que merece vivir eternamente es precisamente el del amor. Nunca te avergüences de amar a alguien. Sea el que sea. Porque mi niña el amor no tiene ni edad, ni sexo, ni color, ni religión. Sobre todo ni religión. Porque el amor es la misma religión, luego los hombres la transformamos demasiado.

 

    Se abrazó al anciano. Cuánta razón tenía y que filosofía de la vida. Cada vez le recordaba más a su yayo. En taxi y en menos de veinte minutos se personaban en el hotel de Robert. Desde recepción avisaban al joven confirmándole la visita que esperaba. No tardó ni treinta segundos en colgar y bajar como una bala para fundirse con su amiga. Rajid sonreía. Verdaderamente el muchacho estaba perdidillo por la niña. Siempre había dicho que el amor no tenía edad pero aquel muchacho era un hombre y la jovencita comenzaba a ser una mujercita. No le cuadró mucho la situación pero se concentró y pudo captar el alma de aquel muchacho. Todo temor, todo reparo desapareció de inmediato. Pudo captar la bondad, el respeto y todo el cariño de ese joven hacia su pequeña princesa. Por fin se separaron y tras un fuerte abrazo con su amigo le fue presentado Rajid. Ester sonrió aquel hombre también sabía leer el lenguaje corporal y las ondas que transmitían los cuerpos. Fue consciente de inmediato que aceptaba al joven. Pasaron a la cafetería y tras unos refrescos se sentaron a dialogar. Conforme se iban conociendo las sensaciones se hacían más cercanas. Rajid había desechado cualquier temor, su alma era pura. Invitó a Robert a cenar, como su entrenador no le dio permiso, llamaron a Rafael asegurándole que estaban con Rajid y se quedarían a cenar en el hotel de Robert. No les puso pegas, aquel viejo capitán se había ganado a todo el entorno de Ester. Solo faltaba Adel para completar el cuarteto. Cenaron en armonía y fueron descubriendo los secretos de aquellas aguas. Robert movía la cabeza dando a entender que aquel grupo de seres humanos eran increíbles y su princesita estaba a la cabeza de ellos.

    Pero tras media hora de tertulia Robert tuvo que retirarse a sus habitaciones, había sido un viaje duro y necesitaban recuperarse de esas horas. Algo triste pero resignado subió a su habitación y nuestros tres amigos en taxi, primero pasaron por el hotel dejando a los jóvenes y luego el vehículo condujo a Rajid a casa.

    Esa mañana del sábado salía Robert a entrenar. La pequeña había pedido a Rajid salir con su embarcación para seguir los entrenamientos del joven. No lo dudó. A primeras horas de la mañana estaba sobre su embarcación con todo preparado. Vicente no se desplazó en esta ocasión había quedado con una televisión para realizar un reportaje. Así pues la niña en compañía de aquel capitán mercante y sobre la embarcación del anciano, se dispusieron a seguir al muchacho. Ensayó varias de las maniobras que la noche anterior comentó con sus amigos. Era la jornada ideal para navegar. Rachas continuadas de viento, oleaje suave y sin corrientes prácticamente. Pero Robert no se sintió cómodo. No congeniaba con su entrenador y discrepaba de casi todo lo que él le comentaba. Se había preparado duramente para esa competición pero no partía con la alegría y el entusiasmo que si llevaba la expedición española. Era la envidia de todas las delegaciones. Sin duda la depuración realizada un mes previo a la competición había mejorado en todos los aspectos. No había temores, ni tensiones. Siempre había alguien para arropar al que se sintiera mal o deprimido. Llevaban demasiadas horas fuera de casa y en esas concentraciones tan largas era fundamental una convivencia lo más serena posible pero se precisaba el apoyo de todos.

    Robert envidiaba el ambiente en la delegación española pero especialmente a él le hubiera gustado disponer de un entrenador como Rafael. Siempre comprensivo. En su papel pero dando protagonismo a sus pupilos. Nunca se hacía algo porque lo mandara alguien, las decisiones solían tomarla entre todos y de esa forma repartir el protagonismo y la responsabilidad entre todos. Finalizado el entrenamiento, solo tuvo dos minutos para saludar a su amiga y al capitán, regresaban al hotel. Rajid y Ester decidieron volver a la embarcación y navegar toda la tarde. La comida la hicieron a bordo pasando una tarde maravillosa. Pronto llegaría las jornadas decisivas, ya habían avisado sus padres que estarían cuando se iniciaran las regatas. Teresa también se presentaría y fue su madre quien le telefoneo al móvil para informarle que Pedro y Maureen, se desplazarían también para estar presentes en las regatas de la clase Laser.

    Regresaron al puerto ya entrada la noche. Rajid acompañó a la joven hasta el taxi y una vez sobre el vehículo regresó para dejar su embarcación en condiciones antes de retirarse a casa a descansar.

   Ese domingo habían quedado en visitar una isla. Rafael en compañía de Rajid y los tres amigos, Robert logró el permiso tras mucho insistir pues en un principio no deseaba que se separaran de la concentración.

   Durante ese viaje Ester comenzó a sugerir que sería bueno instalarse en la villa olímpica y dejar el hotel. Llevaban demasiado tiempo en el mismo lugar y un cambio de hábitos y costumbres los pondría de nuevo a tono para proseguir con la recta final de su viaje.

    Era necesario estar alerta, y cambiar, era una forma de hacerlo. Un sistema en el que les obligara a romper con rutinas y a acoplarse a nuevas situaciones.

  Durante la visita a la isla pudieron disfrutar de unos acantilados increíbles. Los recuerdos fueron llegando a nuestros amigos. Todo lo relacionado con esos cortes junto al mar les recordaba a Julián, Anki y Terci. Pudieron acceder a una cueva que les conducía prácticamente a pie de aquel enorme acantilado. Fue un paseo refrescante y pudieron comprobar diversas especies, principalmente aves.

   Faltaba una semana para iniciar las pruebas de vela en la clase Laser. Los deportistas compartían la villa olímpica. Algunos del equipo de vela pretendían seguir en el hotel. Rafael quiso consenso de todos era necesario dialogarlo y exponer cada uno su opinión. Nunca hasta la fecha habían compartido la estancia en la villa olímpica. Por regla general eran atletas de familias muy acomodadas y no estaban acostumbrados a ese tipo de convivencia. La reunión se inició con expectativa. Había posiciones demasiado estancadas e incluso entre pasillos alguien aseguraba que no iría a la villa olímpica. Rafael captó a la perfección que aquella reunión no iba a ser fácil pero ganó la primera ronda. Solicitó de los servicios del hotel que pusieran el total de sillas en circuló y con las mesas, aunque cuadradas, se colocaran de la misma forma, ninguna silla debía destacar sobre las otras. El primer impacto fue efectivo, solo Ester captó de inmediato el mensaje de su entrenador. Allí no había jefe, allí no se iban a realizar las cosas “Porque lo digo yo” y todos podrían expresarse libremente para decir lo que pensaban. Pero Rafael no tenía aún muy seguro que aceptaran la decisión de la mayoría. Fueron entrando y ocupando el primer puesto que encontraban libre. También se cuidó para no entrar ni el primero ni el último. Pero sí que le pidió a Ester que fuera la que cerrara la puerta una vez sentados todos en el salón. Murmullos, comentarios entre las antiguas camarillas, pero poco a poco se fue haciendo el silencio. Cuando la niña cerró la puerta y se sentó con Vicente el silencio se hizo manifiesto. Rafael recordaba los relatos de la jovencita donde el silencio era fundamental en la comunicación con su yayo. Dejar la sala en silencio durante unos minutos rebajaría tensiones preconcebidas, puede que aumentaran las expectativas pero probó aquella técnica de Don Julián. Silencio, inmovilidad, mirada a uno u a otro. En un momento Ester miró a Rafael, captó de inmediato que le pedía sin decir palabra que fuera la que rompiera el fuego, pues amén de ser la menor se había convertido en el líder de aquel incipiente equipo.

 

    Bueno si os parece creo que deberíamos empezar por el de menor edad. Para finalizar con el menos joven. La riqueza de lo que se hable ganara con la experiencia de los tertulianos.

 

   Un breve aplauso precedido de algunas afirmaciones dio de nuevo paso a ese silencio que tanto adoraba la niña. Justo en ese momento Rafael se convenció que aquel grupo que llegó hacía casi un trimestre se había convertido en un auténtico equipo.

    Ester comenzó ensalzando a los presentes y a todas esas personas que de una manera u otra participaban para que ellos, en teoría los protagonistas, tuvieran las mejores condiciones para cumplir su cometido. Los masajistas, los médicos, los directivos, los empleados de aquel hotel, los voluntarios de la villa olímpica que se habían volcado para proporcionar el máximo ambiente posible a los deportistas. Su discurso cada vez se centraba en la importancia de valorar todo ese desinterés que existía en esos voluntarios que sin ellos sería prácticamente imposible que una olimpiada funcionara a los niveles que lo hacían. El deporte tenía ese espíritu de esforzarse por algo en lo que se creía pero especialmente en lo que se amaba. Pero no solo era el valorar ese espíritu estaba la otra parte, el ejemplo a los compatriotas del ahorro de unas cantidades de dinero importantes. Habían sido generosos con ellos para preparar la olimpiada. Un gesto por parte de ellos no solo sería valorado, mostrarían al mundo la calidad de esos deportistas españoles. Todos los allí presentes tenían capacidad económica para costearse incluso esa olimpiada por sí mismo, pero compatriotas suyos lo pasaban mal para finalizar el mes.

    Se mantuvo razonando y argumentando por qué sería bueno ir a la villa olímpica y no seguir en el hotel. Cuando finalizó su discurso uno de los más reacios a abandonar el hotel se levantó de la silla.    

 

    Si hay alguien que no esté de acuerdo con ir a la villa olímpica que se quede en la sala, le escucharemos con todo nuestro cariño y atenderemos sus argumentaciones como lo hemos hecho con Ester.

 

   Salió de la habitación y está quedo desierta. Todos los componentes fueron a dar un par de besos a la jovencita que andaba algo descolocada. En el primer asalto serio había logrado el equipo.

   Rafael aguardaba pacientemente a que finalizaran esas muestras de cariño hacía la líder del equipo. Al quedar solo ante la niña se fundió en un abrazo. Se giró al resto y comentó que a la mañana siguiente se trasladaban a la villa olímpica.

     Fue increíble esa semana previa a la competición disfrutaron compartiendo la vida con otros deportistas, dialogaron con aquellos jóvenes y no tan jóvenes que dedicaban su tiempo a que los deportistas se sintieran como en casa. Todos los días se acercaban al puerto deportivo para comprobar sus embarcaciones y tener todo a punto para la gran fecha. La clase Laser se iniciaría ese lunes, con las eliminatorias y se prolongarían a lo largo de la semana para rematar las semifinales la siguiente semana en martes y miércoles. Dos días de descanso y la gran final en sábado y domingo a doble jornada. Se hicieron grupos liderados por los deportistas con mejores resultados durante esos años, nuestros amigos competían en eliminatorias distintas. El primero en romper el fuego de los cuatro amigos fue Adel. No tuvo ningún problema en clasificarse, sus contrincantes estaban lejos de la calidad de navegación del americano. Sus amigos siguieron sus jornadas de clasificación apoyando incondicionalmente a su amigo. Al clasificarse se sentaron los cuatro y comentaron los inconvenientes y fallos que cada uno observó enriqueciéndose todos para cuando les tocara a ellos. A continuación la suerte le correspondió a Vicente. Rafael y Teresa lo siguieron en compañía de sus amigos disfrutando de lo lindo. Tanto Robert como Adel se asombraron de lo avanzado por su amigo comentándolo con Ester. Asegurándoles que en el dosier que les dieron en el lápiz de memoria andaban muchas indicaciones de la mejora tanto de él como de ella. Tampoco tuvo problemas la embarcación mexicana. La misma rutina que realizaron con Adel. En esa reunión de los cuatro amigos varios componentes de otras nacionalidades se acercaron al grupo para interesarse por los comentarios y sugerencias que hacían. Al girarse uno de ellos disimularon pero sonriendo les invitaron a escuchar.

 

   Entre deportistas no hay secretos le comento Adel para añadir a continuación. Esta preciosa princesa nos ha abierto los ojos a nosotros y seguro que os los abrirá a vosotros.

 

   Con algo de timidez se aproximaron y compartieron con ellos toda aquella información. Esa reunión duró un poco más de la cuenta teniendo que suspenderse al llamarlos a cenar. En tercer lugar le tocó a Ester. La organización fue sorprendida al ver la cantidad de embarcaciones que solicitaron permiso para seguir esa eliminatoria. Rajid y sus compañeros acudieron en pleno. Ya lo hicieron con anterioridad con Vicente, al igual que todo el equipo español de vela. Las lágrimas le caían a la niña al verse antes de salir con Pedro, que había viajado con Maureen. Acababan de aterrizar y ni siquiera pasaron por el hotel para no perderse ni media milla. Al sacar la embarcación del puerto olímpico. Sintió a Julián a su lado, la piel se estiró y todo el bello del cuerpo se erizó. Una agradable sensación recorrió su alma. Que torrente de recuerdos, de vivencias le llegaron en una milésima de segundo. Pero especialmente cuando recordó aquella última salida al mar en Donostia con él, para abandonar el mundo en plena felicidad. Los lagrimales que intentaba detener todo ese aluvión de líquido fue incapaz de hacerlo y el llanto se le notaba desde las embarcaciones de observación. Por supuesto, sus padres se encontraban entre los seguidores. Andrea captó con los catalejos ese rostro lloroso y sofocado de su pequeña y le contagió consciente que recordaba a su abuelo. Greet al observar a su esposa se abrazó cobijándola entre su regazo. Cuantas emociones, cuantas ilusiones, cuantas personas había, estaban y estarían interviniendo para que ella y solo ella, resolviera de la mejor manera posible. Robert al mirar por los prismáticos fue incapaz de retener sus lágrimas. Vicente se acordaba de Terci. Aquello parecía más un velatorio que una competición de vela. De seguir así seguro que cambiaban las condiciones de las regatas y esas no las había estudiado. Pero el ambiente estaba cargado de alegría, de felicidad, de dicha sin freno. La convicción de todos los que querían de una forma u otra a la niña eran conscientes que no tendría el menor problema. Rajid se emocionó con aquella princesa pero cuando con sus prismáticos miró hacia el grupo de familiares y ver a Maureen las piernas se aflojaron a tal nivel que pensó que no mantendría el equilibrio. Gracias a sus compañeros que le sujetaron pudo mantenerse en pie, de lo contrario habría sufrido un percance con consecuencias imprevisibles. Luego se lamentaría pero se pasó la regata mirando hacia aquella mujer con la que se encontraría en la siguiente, o siguiente, o siguiente reencarnación, eso no lo podía decidir él.

   La regata de la tarde fue sobre ruedas se clasificó al igual que sus compañeros sin el menor problema. Se abrazó a su abuelo y se despidió de él hasta el lunes, o miércoles dependiendo en la eliminatoria de semifinal que le correspondiera.

    Cuando Maureen y Rajid se vieron cara a cara, sus piernas se inmovilizaron. Sus almas escaparon de sus cuerpos para compartirse. Por fin reaccionaron y se fundieron en un tierno abrazo. Cuantas cosas se tenían que contar. Cuantas historias, cuantas noches recordando aquellas cuarenta y ocho horas. Cuantas horas de soledad en el puente de mando, con solo una obsesión en la cabeza. Esa mujer con la que compartía mesa en la cena. Ester percibió el constante cruces de mirada entre su tía y aquel hindú. Su madre no fue ajena a dicha circunstancia y se comunicaba con su hermana para hacerle entrar en razón. Era una mujer casada y con tres hijos. Maureen captó la preocupación de su querida hermana y sonrió. No había nada malo en aquel encuentro. Estaba mucho más segura de él que de ella. Era uno de esos pocos caballeros que aun perduraban como raza a extinguir en este mundo. Rajid era otro Julián. Otro Pedro, o si le apurabas hasta otra Ester.

   Esa noche salió del hotel y fue a reunirse con Rajid en su casa, sacó dos mecedoras al porche, mientras sus manos se unían se quedaron dormidos esperando el amanecer. Maureen esperaba e incluso deseaba algún contacto con aquel hombre, un beso un achuchón, pero el personaje mantuvo la distancia. No por falta de ganas, aunque tampoco hubiera respondido demasiado bien, pues los años atrofian ciertos órganos que no han trabajado.

   Despertaron al unísono se miraron y en aquella expresión encontró el éxtasis que no se podría dar de otra forma. Se le quedó grabada en el alma como tatuaje lo hace en la piel quemada, para toda la eternidad. Él subió a sus aposentos se dio una buena ducha, se cambió de ropa y en taxi fueron al hotel para desayunar en familia.

   Mientras Rajid se quedó aguardando en recepción ella subió como una loca para hablar con su hermana. Estaba hechizada por la caballerosidad de aquel ser humano y tenía que contárselo a alguien. Nada más verle llegar le agarró para que no se escapara. Tenía que contarle que andaba haciendo, pero hasta el mínimo detalle.

   Cuando su hermana finalizó el relato de aquella velada como dos adolescentes comenzaron a llorar de emoción, por ellas, por aquel capitán, por la dicha de sentirse mujeres. Por la felicidad que aquel hombre con su adoración, su ternura y ese amor puro, les tenía descolocadas. Lloraron al recordar a Julián también estuvieron, estaban y estarían locamente enamoradas de aquel hombre. Rajid, pero especialmente su actitud y comportamiento le recordaron tantos detalles, tantos momentos, tantas situaciones vividas con aquel increíble hombre que era capaz de transmitir a pesar de su muerte la felicidad, la alegría.

   Abrazadas bajaron a recepción, Andrea fue directo hacia el personaje y le agradeció todo lo que había hecho por su niña, pero especialmente por ser como era.

   Con esa visión de la vida de los hindús le comentó que quien tenía que estar agradecidos el mundo era con ella. Haber traído al mundo una criatura que transmitía tanto optimismo, tanta alegría, tanta felicidad no se podía pagar con nada.

   En la reunión de esa noche, de los cuatro amigos, acudió una mayor cantidad de contrincantes, algunos lo habían comentado con sus entrenadores, por lo que decidieron acompañarlos para valorar lo que aquel grupo de jóvenes transmitía e informaba. Estaban en plena exposición y dos de los técnicos presentes comentaron como eran capaces de transmitir esa información que habían obtenido a sus contrincantes. Rafael que siempre estaba en torno a sus pupilos a pesar de estar presente Teresa se presentó como entrenador de los españoles. A realizarle la pregunta del porque compartir toda aquella información sonriendo les respondió

 

     Quieren competir en las mismas condiciones posibles con sus contrincantes. Hacerlo con otras armas que no sean la técnica y las decisiones en el momento desprestigiarían la medalla en el caso de logarla.

 

Sonrieron, pero no les cabía en la cabeza esa estrategia. Comprobaron los razonamientos y la lógica de los mismos.

    Sus amigos analizaron la regata perfecta. Fue Robert el que comentó.

 

     Si han grabado la regata estúdienla bien, es la regata perfecta. Me siento orgulloso de ser amigo de esta reina del mar.

 

    De inmediato le interrumpió

 

   Robert por favor es labor de todos y no les cuentas toda la información que nos ha proporcionado Rajid y sus amigos. No es mérito mío. Además ya sabéis que yo navego con una ventaja que ninguno podrá tener. Navego con mi abuelo.

 

    Las lágrimas se desprendieron de esos increíbles ojos azules. Robert le arropó.


    Esa jornada le llegó por fin el turno a Robert. Ahí estaban todos apoyando al muchacho. Ester tranquila, consciente que no tendría problemas

jueves, 11 de junio de 2015

UN AMOR ETERNO NACIDO CON LA CREACIÓN. TERCERA PARTE. CAPITULO TRIGÉSIMO. LOS TRAPOS SUCIOS SIEMPRE QUEDAN EN CASA

CAPITULO TRIGÉSIMO LOS TRAPOS SUCIOS SIEMPRE QUEDAN EN CASA



     El equipo de vela, reunidos con los directivos que se desplazaron, acordaron un pacto de silencio. Los problemas de la familia quedan en la familia. Si aquellos dos locos lo destapaban serían los más perjudicados. Ahora lo importante era que los que allí proseguían, habían hecho piña.

    Concluida la cena, Ester se sentó con su ordenador, en uno de los sillones de entrada, completando la información recopilada durante la charla previa a la presencia de los directivos. El Presidente del Comité Olímpico Español, solicitó permiso para acompañarle. Mientras tomaba posesión en un sillón contiguo, le indicó su deseo de conversar. De inmediato guardó los datos, cerró la sesión, para dejar su ordenador en pausa y atender al directivo. Le pasaba como a su abuelo, esa gente no le gustaba, eran demasiado políticos, velaban más por otros intereses que por los de los propios deportistas. Pero era consciente que en ese mundo se debía saber estar en cualquier situación. 

   Miró a la cara de su interlocutor mientras su mano derecha arropaba su izquierda y se dispuso a prestar la máxima atención. Conforme la conversación se iba desarrollando se sentía mejor. No era de esos pedantes prepotentes que había conocido en otros estamentos de menor categoría. Era un hombre llano, simpático, con una gran carga cultural, amén de saber estar con todo tipo de personas y personajes. Le gustó la filosofía que emanaba en aquella conversación. Partidario del equipo ante el individuo, defensor del reparto del protagonismo. De la realización de cualquier actividad en la vida, por amor a dicha actividad y no como imposición o como trabajo. Especialmente en el deporte, aunque fuese de alta competición era imprescindible disfrutar con lo que se hacía. Conforme se fueron adentrando en otros terrenos no deportivos, la conversación se animaba. En ese intercambio de informaciones le aseguró que había oído hablar de su abuelo. Le contaban historias de ese individuo llamado Julián. Duro de convencer cuando tomaba una decisión. En la federación trataron por todos los medios para que prosiguiera en la alta competición. Habrían tenido campeón olímpico al menos en dos o tres olimpiadas más. Le mostró su ilusión porque siguiera con entusiasmo y alegría en ese deporte muchos años más, pues sin duda superaría a su abuelo. Aunque matizó que eso importaba poco lo fundamental estaba en disfrutar y cuando no lo hiciera, pues simplemente abandonara la competición. Aquel personaje le estaba sorprendiendo. Tenía una idea preconcebida de ese tipo de directivos, pero también sabía muy bien que su yayo siempre decía que no se juzgara a nadie sin comprobar cómo era y especialmente cuando se equivocaba. Ahí era donde uno podía descubrir el tipo de persona que era.  El caso es que tras finalizar esa charla que duró cerca de la hora, luego estuvo compartiendo con el presidente y varios componentes del equipo. Los enviados especiales para cubrir tan importante evento deportivo andaban algo mosqueados con la presencia de la alta jerarquía del deporte español y especialmente de la vela. Pero ante las preguntas todo el equipo contestaba que era una visita programada para dar aliento a los deportistas tras mes y medio de concentración. Pero al tratar de localizar al jefe de la expedición y al deportista en cuestión se olieron algo. Pero ni por parte de ellos que salían con intención de coger la mejor combinación para llegar cuanto antes a España, ni a los componentes que se quedaban lograron sacar información. Todos respondían lo mismo, incluso los dos desdichados. Abandonaban la concentración por problemas familiares. Los reporteros más espabilados pensaron que con la jovencita sería más sencillo averiguar el verdadero motivo de la presencia de tanta jerarquía coincidiendo con el abandono de esos dos componentes de la expedición, amén de su compañero de la clase Laser, que tampoco estaba presente esas últimas jornadas.      

   Cuando Ester consiguió estar libre para ir a su habitación y dormir, un par de periodistas, un hombre de un periódico deportivo y una reportera de televisión, ambos de informativos españoles, le abordaron. Solo eran un par de preguntas. Con su acostumbrada educación atendió a los medios de comunicación regresando a los sillones de la entrada para comenzar más que la entrevista, el interrogatorio.

   Lo primero que abordaron fue donde se encontraba su compañero de equipo. Sonrió, estaba convencida que lo sabían de sobra pues había sido publicado cuando partieron de España. Consciente de la estrategia les aclaró con esa  sonrisa que solía mostrar cuando alguien pretendía no saber una cosa.

 

   Se encuentra haciendo la selectividad en la embajada española en la capital india.

 

   Tontearon como si se enteraran en esos momentos de la situación y prosiguieron con la charla. El segundo punto de ataque se refirió a la presencia de los directivos en la India. No había duda, era la consigna acordada en el salón. Llevaban mucho tiempo fuera de casa, trabajando duro y la presencia de los directivos estaba programada para dar aliento a los deportistas mostrando al equipo el apoyo de todos los españoles y en especial los del mundo de la vela. Mostrando esa concepción de equipo, donde cada estamento del mismo cumple su misión para un objetivo común. El de todos. Las medallas. Destacando la labor del equipo ante las individualidades. Esta respuesta dio pie para profundizar más esa concepción poco conocida y conversaron largamente sobre dicha filosofía. Basada principalmente en minimizar la personalización de cualquier triunfo o fracaso para destacar al equipo. Todos eran igual de importantes. Sin el trabajo de unos no se lograba el de otros. De ahí esa importancia del equipo ante las individualidades.

   La conversación tuvo que detenerse por unos minutos. Ester pidió disculpas pero le llamaban de casa. Habló con sus padres asegurando que todo funcionaba a las mil maravillas y que estaba disfrutando como nunca. Tras despedirse de su padre y luego de su madre le confesó a esta última

 

   El abuelo estará orgulloso de mi comportamiento y actitud. Pero ya tendremos tiempo de hablar del tema.

 

   Finalizada la conferencia con sus progenitores la reportera de televisión le preguntó por el tema. Sonrió no perdían el tiempo, por supuesto que era su trabajo, para salirle con lo que habían estado hablando antes de interrumpir sus padres. Su abuelo siempre hablaba del equipo y huía de la personalización de ahí que le comentara eso a mi madre.

   No se quedó muy convencida pero esa cría contestaba aparentemente sin pensar y eso le daba mayor veracidad a lo expresado. Pero aun así no las tenía todas consigo.

   Cuando pensaron que era el momento de coger al toro por los cuernos una nueva llamada interrumpió a los tertulianos. Era Vicente asegurando que todo marchaba de maravilla. Antes de veinticuatro horas volverían a estar juntos. Solo le restaban los dos últimos exámenes. No duró mucho la conversación. Le deseo suerte a la vez que un beso se perdía en el auricular telefónico.

    Bueno espero que una nueva interrupción no se produzca. Iban a iniciar de nuevo las preguntas cuando se personó Rafael para rescatarle. Rogaron la última y ante la aceptación de Ester, consintió

 

    Han expulsado de la expedición a...

 

   Ester no les permitió seguir.

 

   Aquí no se expulsa a nadie somos un equipo. Les han surgido unos problemas personales de los que no soy yo quien debe comunicárselos. Y si ellos han preferido no revelarlos nosotros no tenemos el derecho, ni el de insistir, ni el de indagar. Simplemente nos toca comprender su decisión. Pues seguro que les hubiera gustado seguir aquí. Uno no está dejándose la piel cuatro años para, a falta de un mes, dejarlo por capricho.   

 

   La rapidez, la fuerza, pero especialmente la convicción de lo que decía dejó a los periodistas descolocados. Se despidieron de ellos y juntos en el ascensor subieron a las habitaciones. Rafael abrazó a ese ángel que le sorprendía cada instante y se fueron a descansar.

     Ese sábado hubo pausa. Los acontecimientos precisaban asimilarse para retomar la nueva situación del equipo.  Por la mañana tras unas horas de masajes y relajación se metieron en la sala de reuniones para seguir exponiendo opiniones y correcciones a lo comprobado con cada clase. Había detalles comunes a todas pero otras eran muy diferenciadas de una clase a otra. Pero la jornada matutina fue altamente provechosa.

   Comieron, reposaron unos minutos la comida y en taxi Rafael y Ester se dirigieron al aeropuerto para recoger a Vicente que regresaba de su aventura de la selectividad.

    El vuelo llegó puntual y el joven se encontró con sus dos compañeros aguardando su llegada. No esperaba a Ester, a Rafael sí y le resulto muy grata su presencia. Había salido muy contento de las pruebas pero no conocería el resultado hasta que se lo dieran a sus compañeros posiblemente dos semanas. De camino al hotel Ester le fue contando todo lo sucedido en esos días. Se alegró que ese par de estúpidos se quedaran fuera. Ahora se podría convivir como un auténtico equipo. Le habló de la iniciativa de Rafael y de las consecuencias de las dos reuniones que tuvo toda la expedición de vela, donde vivieron un clima de equipo increíble.

 

¡Pero de que se asombraba!  ¡Su amiga era capaz de resucitar a un muerto!

 

  Te juro que cuando has comenzado a contármelo me parecía increíble, pero cuando uno reflexiona se da cuenta que estando tú por medio nada es imposible. Eres nuestro ángel de la guarda.

 

     Ester trató de restar importancia a las últimas palabras asegurando que eso era consecuencia de necesidad de todos de constituir un equipo. Rafael intervino aseverando lo que ambos afirmaban pero los líderes silenciosos eran imprescindible en un equipo que pretendía resultados y ambos tenían madera. La vela de esa olimpiada sería grande gracias a la influencia de sus líderes. Pero tenía toda la razón en asegurar que era un objetivo del equipo olímpico desde hacía años, constituir un verdadero equipo y todos colaboraron para ello. No menos cierto que para dar ese último empujón un líder y precisamente el componente de menor edad había logrado que todos creyeran en el proyecto.

   Rafael a raíz de sus primeras palabras en la conversación fue explicando a Vicente como se produjo todo el desenlace. La capacidad de saber estar sin perder la compostura, ya difícil para un adulto, ella supo llevarlo magistralmente hasta el punto que se ganó a toda la delegación. Ciertamente la inmensa mayoría estábamos hasta las narices de los dos elementos, pero había un par de compañeros que los aceptaban. Tras el comportamiento y la injusticia que pretendían llevar a cabo se pasaron de inmediato al otro lado. Luego le comentó la charla que él mantuvo con la corte mayor del deporte de vela y del máximo representante del deporte español. Todo eran alabanzas hacia ese equipo formado e influenciado por una líder de tan corta edad.

   Por fin llegaron al hotel. Pasaron la tarde analizando nuevos datos recogidos en esas dos reuniones con el resto del equipo de vela. Vicente estaba alucinado. Nunca había ido a una competición con tanta cantidad de información. Pero sabía muy bien, pues Ester lo había comentado en varias ocasiones, en el momento clave tienes que decidir en décimas de segundo y aunque ya se parta con algo de ventaja con toda esa información luego está la realidad de la regata. Las rachas de viento pueden variar tanto en una regata que puede influir en el resultado de la misma por mucha información que se tenga. Luego el estado de la mar, los materiales, un despiste, amen que no era fácil mantener la concentración durante las cuatro regatas. En fin que les quedaba cerca de dos meses para seguir entrenando con entusiasmo y ganas.

   Rafael les avisó que se hacía la hora de la cena. Se les había pasado esas dos horas en su cuarto volando. Vicente se fue a su habitación para asearse un poco y bajar al comedor.

   El domingo deseaban entrenar, habría un buen número de veleros y eso añadía aliciente a los entrenamientos. Andaban haciendo una trazada cuando Ester vio la embarcación de Rajid. Como pasó muy cerca de él se saludaron y quedaron en el comedor del Club Náutico cuando acabaran el entrenamiento. Precisamente el equipo de vela comía ese día en el restaurante del puerto deportivo. Comprobaron diversas maniobras y diferentes formas de enfrentar la mar en las condiciones de viento, corrientes y oleaje de esa mañana de domingo.

    Duchados y con ropa de calle se acercaron a la cafetería. Hacía escasamente unos minutos que aquel lobo de mar se encontraba tomando unas cervecitas con uno de sus camaradas que le había acompañado en su salida a navegar ese día. Se saludaron y aquel viejo les confesó que andaba practicando consejos que aquellos muchachos les habían proporcionado y se quedó asombrado de la eficacia de todos ellos. Aseguró que ahora salía todos los días y que tendrían información antes de acabar el mes de cómo le había ido.

   Cuando Ester le preguntó con discreción si había contactado con Maureen los ojos de aquel capitán mercante se encendieron como lucecitas de Navidad, no había duda había conectado. Se abrazó a la niña mientras le aseguraba que le había hecho el hombre más feliz de la tierra. Nunca le olvidaría. Ester besó sus mejillas y le aseguró que ella tampoco.

 

    Y eso que espero vivir unos cuantos años más que tú.

 

   Sonrieron y tuvieron que dejarlo, la niña junto con su inseparable amigo, debían acudir a comer con el equipo.

   Repuestas las energías suficientes para la salida de esa tarde. Como su amigo hindú les dio algún consejillo lo aplicaron de inmediato durante la tarde. Solo uno les fue útil para el tipo de embarcación que utilizaban. Rafael andaba pendiente de nuestra pareja, estaba asombrado y había depositado mucha confianza en esos jóvenes. Cada día descubrían alguna maniobra nueva. La jornada que pensaba que no harían nada novedoso, esa era la sesión que más cosas sacaban. Pero no era el único que los seguía varios componentes de la delegación observaban también a la pareja. Convencidos que los dos obtendrían medalla en la olimpiada, por supuesto siempre y cuando todo fuera con normalidad, pues en la alta competición algo que carece de importancia en la vela recreativa, puede ser crucial en una competición y mucho más en una olimpiada.

  Regresaron ya de noche al hotel, andaban bastante agotados pero pletóricos, el mar les hacía recuperar energías internas mucho más importantes que las físicas.



jueves, 4 de junio de 2015

UN AMOR ETERNO NACIDO CON LA CREACIÓN. TERCERA PARTE. ESTER. CAPITULO VIGÉSIMO NOVENO. COMPROBANDO LA INFORMACIÓN OBTENIDA

  CAPITULO VIGÉSIMO NOVENA COMPROBANDO LA INFORMACIÓN OBTENIDA



 



 Tras comer a bordo alimentos preparados con antelación, que bastaba con calentarlos comenzaron a comprobar con Rajid algunas de las conclusiones a las que llegaron los regatistas. Iban a rechazar alguna cuando les anotó que habían interpretado mal la indicación. Rectificaron y como aconsejaba Rajid les dio resultado. Se miraron, efectivamente se entendieron, habría que recuperar todas esas indicaciones que habían desechado, pues la que acababan de comprobar, no solo era válida, tenía un gran valor. Se admiró al comprobar otras que habían logrado sacar entre pequeños detalles. Aquel hombre se hubiera pasado un mes en aquella embarcación, enseñando y aprendiendo con aquellos increíbles navegantes. Rafael se mantuvo al margen sabía que siempre que probaban cosas debían ser ellos los que se dieran cuenta de su acierto o su fallo. Luego en el hotel analizarían la jornada. Si bien debían tener muy claro que la clase Laser no era esa embarcación. Pero en esa semana de intensos entrenamientos podrían comprobar infinidad de situaciones y posibles acciones para mejorar el rendimiento de sus embarcaciones.

    Una vez amarrado el velero de Rajid le invitaron a cenar en el hotel. Ni lo dudó, pasar unas horas más con aquella pareja y especialmente con aquella niña que le recordaba a Maureen, era algo que le mantenía ilusionado y no lo iba a desaprovechar. Pero antes pasó por su casa para asearse tras una jornada en la mar. Mientras los tres regresaron a su hotel para hacer lo propio. Pocos minutos antes de la hora marcada se presentaba todo engalanado. Su cita con sus amigos así lo requería o al menos le pareció a él. 

   Fue una velada encantadora, se contaron chistes, anécdotas y pudieron reír a sus anchas. Por fin llegó el momento de despedirse. Un fuerte abrazo con los jóvenes y un apretón de marinero con Rafael. Les juró que seguiría la olimpiada y aunque compitieran con un compatriota les apoyaría. No perdería detalle y después de cada jornada si deseaban consultarle algo allí lo tendrían. Pudieron comprobar cómo unas lagrimillas se le escapaban a ese lobo de mar. Ester aun salió a la calle antes que se subiera en el taxi. Se abrazó con una ternura que aquel hombre se quedó desarmado, besó sus mejillas y se metió en el vehículo antes que el llanto le delatase.

   El sábado y el domingo lo pasaron con tranquilidad. Tuvieron sesiones de masajes y relajación. Conectaron con Julián y Terci respectivamente y el domingo por la noche cenaba toda la expedición española en el comedor del hotel. A la mañana siguiente se iniciaba una semana de gran intensidad en los entrenamientos, le seguiría otra alternando los días, menos Vicente que no descansaría el domingo para el martes ir a la capital y examinarse. Ester quedó con Rafael en seguir el mismo sistema que Vicente y dedicar los tres días de exámenes para analizar con detenimiento esa semana y media de entrenamiento.

   Estaban entusiasmados, trabajaron duro esa primera semana y fueron limando detalles que les resultarían útiles al día siguiente. Rafael estuvo conversando con los diferentes técnicos de la expedición y todos coincidieron en que sería interesante conocer la información almacenada por aquellos muchachos. En un principio Rafael deseaba que lo hiciera Ester pero los técnicos pensaron con buen criterio que los deportistas a pesar de conocer a la niña lo interiorizarían mucho más si lo exponía un técnico. Rafael no estaba muy de acuerdo pero al rechazar su propuesta la mayoría aceptó con una condición que la niña asistiera y pudiera aportar datos. Quedaron de esa forma y el primer día de descanso en la segunda semana organizarían la primera sesión, tras comprobar algunas de esas sugerencias en los entrenamientos seguirían con esa línea o la rechazarían.

   Cualquier propuesta de Rafael la aceptaba se habían compenetrado bastante y de inmediato captó que él hubiera preferido otra solución. Como le conocía ese diablillo. Pero reflexionó con la niña y comprendió la situación. 

  Esa última sesión previo a su partida hacia la capital, pusieron en práctica la lectura del cielo al atardecer del día anterior. Uno realizaría el recorrido previsto solo con la información anteriormente descrita. El otro sería una más de todas las lecturas que pudieran hacer sobre la situación a la que se enfrentarían ese día. Fue Ester la que empleo todas las lecturas, pues algunas se contradecían. Pero a ciencia cierta que el estado del cielo de aquella tarde revelaba una gran cantidad de datos. Vicente amén de consultar las anotaciones se fue esa tarde noche previa a esa prueba con Rajid y con el marino joven, casi setenta años, un gran lector de los atardeceres para predecir las condiciones de navegación. Entre los tres sacaron las consecuencias a la perfección las diferentes estrategias a seguir. Las comentó con Ester y está las añadió a las que leería en la mañana siguiente y en el transcurso del entrenamiento. Consciente que algunas informaciones chocaban y ahí debía estar su habilidad para optar por una u otra. Pero existía una ventaja en Ester, cuando competía siempre navegaba con su abuelo. El día que falleció junto al timón de su embarcación en Donostia le juró que siempre que compitiera él estaría a su lado para que pudiera consultar lo que deseara, siendo ella la quien tomara la decisión. Esa era la enorme ventaja con la que contaba. Todo un campeón olímpico a su lado para poder consultar cualquier situación que se presentara ya estuviera prevista o no. Desgraciadamente era algo que no podría compartir con nadie. Ya que se producía en el instante de la regata.

   Se inició una de los grandes retos que tenía el equipo de la clase Laser. Ese martes podrían confiar ciegamente en una de las lecturas que permitirían a nuestra pareja competir con mayores márgenes de triunfo. Vicente siguió al pie de la letra las lecturas que realizaron entre los tres esa tarde noche y los resultados fueron increíbles. Ganó con holgura a Ester y eso que se empleó a fondo en aquella prueba. No era menos cierto que los dos marineros nativos confesaron a Vicente que una tarde noche como la que observaban no se daba con asiduidad. Habían visto un par de veces en toda su vida y difícilmente se darían las mismas circunstancias o parecidas en las jornadas de competición, pero estaba muy claro que la información que se conseguía era de la más fiable de todas. Aunque algunos parámetros no se pudieran descifrar. No tuvieron prácticamente tiempo de analizarlo con Rafael pues se fue con el muchacho al aeropuerto para acudir a su cita con la selectividad. Un empleado de la embajada le aguardaba en la puerta de salida para conducir al muchacho hasta la embajada, lugar de estancia de nuestro campeón por expreso deseo de la mujer del embajador. 

   Durante una sencilla fiesta que montó la anfitriona en honor a Vicente y para alimentar su ego presentando a sus amistades al muchacho. Al comentario de una amiga sugirió a su esposo que realizara los exámenes en un solo día. Pero las ordenes de Madrid eran claras debía tener las condiciones lo más parecidas a sus compañeros en la capital del país. Hubo sus más y sus menos pero al final prevaleció la lógica y Vicente se examinaría en cuatro jornadas, miércoles, a la mañana siguiente, jueves, viernes y sábado por la mañana. Por la tarde le llevarían al aeropuerto y regresaría a la concentración del equipo para seguir su entrenamiento.

   Finalizado el desayuno de ese jueves, el equipo olímpico de vela al completo, con la única excepción del ausente, se reunía en uno de los salones del hotel para mantener una charla con los regatistas. Rafael comenzó con una introducción ensalzando el método de sus pupilos, el orden y la disciplina de su regatista que le había llevado a su corta edad a ser una de las mejores navegantes del planeta. La charla a pesar de durar cerca un par de horas fue muy interesante, Ester le había preparado a Rafael una serie de materiales que tenía de entrenamientos con su abuelo, de lectura de las corrientes, del comportamiento de los animales. Así como las últimas fotos que sacó Vicente del atardecer previo a su último entrenamiento, con la lectura de las diferentes imágenes que se iban mostrando. Así como el análisis, aunque superficial del resultado de toda aquella información. Aquellos profesionales de la mar se quedaron embelesados ante la capacidad de esa pareja. Se habían fijado en detalles que ni por casualidad ellos lo hubieran hecho, pero especialmente el énfasis que ponían cuando analizaban sus resultados. Advirtiendo que siempre lo habían comprobado con la clase Laser y que posiblemente con otras embarcaciones tendrían otras lecturas. Preguntas hubo de todo tipo y Rafael supo dar respuestas a todo evitando poner a Ester en un compromiso.   

   Uno de los componentes de la clase Star, en la que Julián consiguió el oro olímpico, hizo una pregunta directa a Ester. Las imágenes y las aclaraciones de algunas de las escenas rodadas con su abuelo con ese tipo de embarcación, le llamó poderosamente la atención. Ester se levantó respondiendo con seguridad. Nuevas preguntas, Aquel mequetrefe, al que el grupo marginaba algo, comenzó a realizar preguntas para poner en un compromiso a la joven. Rafael trató de pararlo pero rogó permitirle contestar. El debate entre aquel estúpido y la jovencita se desarrolló con un acorralamiento del pedante, provocando en ocasiones las risas en el resto. En un principio no era consciente del ridículo que estaba mostrando. Pero cuando llegó a ser consciente, con un enfado monumental salió de la sala. De inmediato el jefe de la expedición salió tras él para apaciguar los ánimos. El protagonista de aquel incidente no era otro que el hijo de un importante político del congreso de los diputados. Hombre de gran influencia en la vida política y social en España, de ahí que el otro corre caga, saliera de inmediato tras él. Mientras en la sala comenzaron los aplausos. Se lo había llevado al huerto, con una educación y una cortesía propia de una adulta.

    Aquella reunión fue de un valor incalculable para los asistentes y todo hubiera sido maravilloso de no haberse producido la intervención de aquel individuo. Pero en parte se alegraron que por una vez alguien hubiese tenido el valor de presentarle cara. 

   Al salir del salón, se quedó la tarde del sábado para aplicar algunas de las sugerencias mostradas. El jefe de la expedición llamó a Ester, Rafael estaba al loro y de inmediato con buenos modales solicitó, al ser uno de sus pupilos, estar presente en la conversación. Aquel indeseable se negó y Rafael manteniendo la compostura y la educación le aseguró que la joven no entraría a conversar con él sin su presencia. El personaje perdió los papeles y comunicó que la clase Laser estaba expulsada de la expedición. Estaban presentes todos, pues se produjo mientras abandonaban la sala ya que Ester fue de las primeras en salir. Comenzó una rebelión en el equipo de Vela. Fue Rafael quien puso paz y aconsejó telefonear a la directiva de la federación para ponerle al corriente sobre el incidente. Aquel personajillo colocado a dedo por el político en cuestión se fue enfurecido a su habitación. Los más veteranos eran conscientes de la poca aceptación que tenía en la federación y de los disgustos que había creado el pijo de turno al grupo. Volvieron a entrar en la sala y acordaron que si se tomaba alguna medida contra la clase Laser todos en bloque abandonaban la concentración y la olimpiada. Nadie puso ninguna pega, salvo Ester que de inmediato intervino para mostrar su disconformidad. Habían trabajado muy duro para ahora por culpa suya perder esa oportunidad que en muchos casos solo se da una vez en la vida. Las palabras de la niña enternecieron a la audiencia.

 

   ¡Dios! Si vale un millón de veces más que esos dos mequetrefes juntos 

 

    El apoyo fue unánime al defender de la niña y se juraron que aguardarían la decisión de la federación pero que desde luego si la clase Laser quedaba fuera. La vela española no competiría en dicha olimpiada.

  Al día siguiente, en la tarde se personaba parte de la junta directiva con capacidad de decisión en el hotel. De nuevo la sala, aguardando la llegada de los directivos al frente con su presidente.

   En esos momentos conversaban con los tres de los afectados. El jefe de la expedición, el pijo y Rafael. La Federación tenía ganas de deshacerse de esos dos elementos. No era la primera vez que creaban problemas pero este había llegado demasiado lejos. Conocedor de los entrecejos de los directivos deportivos del país, el presidente se trajo con él al presidente del Comité Olímpico Español, hombre con contactos en el mismo gobierno y amigo personal del rey. Precisaba de apoyos para poder lograr su objetivo, deshacerse de los dos mequetrefes de la expedición. Fue larga y dura la conversación mantenida. Pero ambos eran conscientes que sus días estaban contados. Su presidente se había cubierto bien las espaldas para tomar una decisión como la que se temían. No había posibilidad de contraatacar, no habían sabido medir sus fuerzas y ahora lo pagarían.

   Mientras en la sala aprovecharon para ir analizando esa jornada de entrenamiento aplicando diversos consejos y orientaciones dadas en la charla anterior. Estaban entusiasmados con todas las consecuencias sacadas y especialmente las que se iban aportando por todos. Ahora se podía decir que estaban funcionando como un equipo, algo que Ester siempre comentaba con Rafael e intentó que fuera así. Todos deseaban que aquello tuviera un final feliz y el protagonismo se repartiera en aquel equipo. Si se lograba destripar esos dos tumores funcionaría como en esos momentos. Estaban en la plenitud de opiniones, de deseos, de trabajar en un solo equipo de vela y no en diferentes grupos como hasta la fecha, cuando hizo su entrada la plana mayor del deporte español y en especial de la vela. El silencio se adueñó de la sala. Se sentaron y aguardaron, con las garras preparadas, a escuchar lo que les tuvieran que transmitir. Pero la tensión bajó muchos enteros al ver entrar a Rafael, su expresión daba a entender que los dos tumores habían sido destripados de aquella delegación. Ninguno de los indeseables había entrado en la sala. Desconocían que andaban haciendo las maletas para regresar a España. Fue el Presidente del Comité Olímpico Español quien se dirigió a la audiencia. Comenzó exponiendo la invitación del presidente de la federación de vela a la que aceptó encantado de colaborar no solo con el deporte de la vela sino con un amigo. Para ceder la palabra al presidente de vela.

  Hemos escuchado las partes, los dos componentes se equivocaron, han pedido disculpas y presentado su dimisión. Aceptando. Deseamos de corazón que el problema con esa acción de disculpas de nuestros compañeros cierre por una vez todas las tiranteces en un grupo que debía funcionar a la perfección pues me consta que está compuesta por auténticos señores del deporte.

   El brazo de Ester se mantenía en alto solicitando intervenir. Rafael trataba por todos los medios de comunicar a su pupila que no era el momento, pero aunque fue consciente de lo transmitido por el gesto de su entrenador, no podía callarse, sabía que estaban cargados de razón pero a pesar de los pesares y si habían sido capaces de disculparse tenían derecho al perdón. Ellos se habían dejado la piel entrenando para la competición. A percatarse el presidente de aquel brazo requiriendo su atención le concedió la palabra.

 

    Diga lo que quiera expresar señorita, somos todo oídos.

 

    Utilizó las técnicas de su abuelo para convencer a los grandes grupos. Con una dulzura que sobrecogió a los presentes, con una educación radiante y con vocabulario propio de un erudito de la lengua. Mostró su disconformidad ante la decisión. Solo expresaba su opinión, no era quien para tomar decisiones, no era su misión, pero si los dos personajes habían solicitado su arrepentimiento y suplicado su perdón. Se les debería dar una nueva oportunidad. Aquellos directivos se miraron, conscientes de dos cosas, de la generosidad sin límites de aquella pequeña que teniendo toda la razón del mundo había sido capaz por devolver la paz de abandonar su sueño y por lo impresentable de aquellos dos buitres, pues ni pidieron disculpas ni se habían arrepentido. Pues sin haber llegado a una decisión comenzaron a insultar y a amenazar al Presidente del Comité Olímpico Español, por supuesto al resto de aquella inquisición que habían montado para deshacerse de ellos. Llegando incluso a las amenazas.  De inmediato se dio cuenta que la situación no se había desarrollado como aquellos directivos lo habían presentado. Pidió disculpas y suplicó perdón entendía perfectamente su decisión para finalizar su intervención con:

 

    Si siguen confiando en mí, me tienen a su disposición y no duden que me dejaré la piel para lograr algo grande para el equipo.

 

   De nuevo aquel grupo de personas adultas, se quedaban mudos ante la madurez de esa niña. Fue Rafael quien rompió el momento al comenzar a aplaudir, de inmediato le siguieron todos los presentes. 

   Las últimas palabras las cerró el presidente para confirmarles que Rafael se haría cargo no solo como técnico de la clase Laser sino como el responsable de la expedición. Los aplausos cerraron aquel encuentro. Esa noche cenarían allí y a la mañana siguiente volarían de nuevo para España.

 

 


miércoles, 27 de mayo de 2015

UN AMOR ETERNO NACIDO CON LA CREACIÓN. TERCERA PARTE. ESTER. CAPITULO VIGÉSIMO OCTAVO- MAUREN LEE LA MISIVA DE LOBO DE MAR

CAPITULO VIGÉSIMO OCTAVO 

MAUREEN LEE LA MISIVA DEL LOBO DE MAR



   Cuando Ester y Vicente se despidieron de Rajid, se miraron tras compartir con aquel hindú un abrazo. Las palabras sobraban aquel viejo tenía el gesto, la expresión e incluso el estado de un adolescente que ha tenido su primera relación sexual. Se preguntaba cómo habría quedado su tía, era muy sensible y esperaba y deseaba que no se hubiera equivocado con aquella entrevista. No tenía la menor duda del bien infinito que le había proporcionado al viejo hindú. Y la verdad que la satisfacción era mutua. Estaba convencida que con aquel acto al menos compensaba toda aquella valiosa información obtenida. Mientras en esa casa cercana al mar ese lobo de las aguas seguía en su nube especial. Le hubiera gustado poderle proporcionar mucha más información para compensar aquel regalo que la niña le ofreció ese día. Ese día que desde ese momento sería su día nacional. No solo por reencontrarse con aquella criatura, sino porque además era su aniversario. Llegaron al hotel ligeramente más tarde de lo acordado con Rafael, pero en esta ocasión Vicente había tenido la precaución de avisarle con antelación. Se saludaron subieron a sus habitaciones y tras asearse ligeramente bajaron a cenar algo pues tras aquella jornada de comer y charlar no tenían mucho apetito. Mientras Vicente subió a su habitación para reencontrase con su amor, ella antes de irse a dormir, conectó su ordenador y comenzó a racionalizar toda la información recogida al tiempo que la ampliaba con pequeños detalles que recordaba de las conversaciones mantenidas. Las unió a las ya recopiladas. A la mañana siguiente con Vicente las repasarían aportando cualquier detalle que recordara. Miró el reloj el día había finalizado, se enchufó al Skype y al ver a sus primos conectados les llamó. Lo primero que escuchó de sus primos no fue un saludo. Se encontró incluso antes de que sus caras se vieran en el ordenador con las siguientes preguntas:

 

   ¿Qué regalo le has hecho a mamá? Ha salido de la habitación emocionada y con una cara de ternura y felicidad que no hemos tenido más remedio que abrazarnos y llorar con ella. Pues nos ha transmitido toda la emoción, sensaciones y sentimientos con los que ha salido de la habitación.

 

    Ester sonrió cuidando no soltar prenda. Solo deseaba conversar con su tía si era posible. No tardó uno de ellos en ir a buscarle mientras el resto insistía en averiguar el motivo. Más asentada, aguardando a la llegada de Maureen, les aconsejó que lo hablaran con su madre pues no podía revelar el contenido de aquella conversación con regalo incluido. Solo su madre si lo deseaba estaba autorizada a revelar su contenido. Sus primos se enfadaron pero con la llegada de su madre comenzaron a bombardear a su progenitora. Aprovechó las circunstancias para comunicarles que si deseaban saber lo sucedido solo tenían una posibilidad de descubrirlo. Salir inmediatamente de la habitación para dejarle hablar con su sobrina con tranquilidad. A regañadientes la tropa abandonó el dormitorio de la pareja de hermanos donde tenían su mesa de estudios con el ordenador. Ahora se aposentaba Maureen para conversar. Al quedarse solas una ante su portátil la otra ante el ordenador de mesa de sus hijos. Quien primero rompió el fuego fue la niña.

 

     En primer lugar ¿Espero que no te haya molestado el regalo?

 

     Maureen sonrió ante la sensibilidad de su sobrina, de inmediato le tranquilizó. Por supuesto que no le había molestado, todo lo contrario le llegó al corazón y le aseguró que no solía recibir regalos de esa sensibilidad de ese cariño, de ese tipo de amor. Conversaron por espacio de una hora larga. Pero cuando le confesó que se preocupó de informarse, primero al encontrarse con aquel lobo de mar quien le reveló su secreto. Fue precisamente cuando se dio cuenta que se trataba de su tía. Luego indagó con su madre y posteriormente con ella el otro día. Su tía le respondió que cuando lo vio por el Skype recordó la batería de preguntas a la que le sometió. Luego al decirle su madre que su yayo le había escrito la misiva quiso tenerla para conocer toda la historia. Le fue relatando paso a paso como llegó hasta la India

 

      ¡Este Pedro es único!

 

    Interrumpió el relato de su sobrina para dejarle continuar. Cuando finalizó  le rogó que le enviara por correo electrónico aquella misiva.  Deseaba leer de principio a fin pues no conocía esa parte de la historia. Pidió unos minutos y a pesar de la hora bajó a la carrera hasta recepción y suplicó al empleado que le escaneara el documento y se lo pusiera en el pen que le tendía sobre el mostrador. Aquel recepcionista vio a la joven tan excitada, tan deseosa que le atendieran que no dudó en complacerle. Sin duda era la carta de algún enamorado y deseaba conservarla por si las moscas. Sonrió, tomó aquellas cuartillas y entró en el despacho para conectar el scanner realizando lo solicitud de la pequeña cliente. Estuvo tentado a leerlo pero al comprobar que estaba en español solo se quedó con el título

 

    “Un lobo de mar”

 

   Mientras se escaneaban las hojas fue al traductor de Word y colocó las palabras. Se quedó extrañado del significado. “Un lobo de mar”. Sería algún relato, posiblemente escrito por la niña y que deseaba mandar a alguien. El caso es que ya estaba todo el documento traspasado al lápiz de memoria. Apagó los aparatos y le entregó el pen junto a la carta. Dio las gracias, diez dólares y se subió a la carrera sin coger ni siquiera el ascensor hasta su planta. De inmediato se lo mandó a su tía. Eran cerca de las cuatro de la madrugada, debía dormir y ella preparar la cena pues ya se hacía la hora de la última comida de ese increíble aniversario. Ya hablarían sobre aquel documento del abuelo. Antes de desconectar le aseguró que había quedado con Rajid en conectarse al menos una vez al mes. No había tiempo para más se saludaron y el portátil se apagó mientras que el fijo siguió conectado hasta que Maureen pudo leer la misiva. De nuevo abandonó el cuarto con lágrimas, unas lágrimas de una felicidad sin límites, aquello que le había sucedido hacía más de un cuarto de siglo era muy hermoso, muy halagador para cualquier mujer y recordarlo con esa realidad, con la presencia de aquel hindú. Recordar a Julián, siempre atento a cualquier cosa que les sucediera, siempre sabiendo estar con el que fuera y esa capacidad de lograr que todo el mundo se sintiera feliz. Incluso aquel capitán mercante, que abandonó Costa Rica con una felicidad interior que no llegaron a explicarse ninguno de los conocedores de la historia. Había perdido a su amor, había perdido sus vacaciones y sin embargo regresaba pletórico. Sin duda su fe, su religión le permitía tener esa esperanza de reencontrarse en otra vida, tal vez en la siguiente reencarnación. Maureen con los ojos bañados pero con el espíritu respirando felicidad pensaba. 

 

    ¿Cómo puede decir la gente que las religiones son el opio del hombre, si son capaces de devolver de esa forma la serenidad a un ser enamorado? ¡Nunca pueden ser nocivas! Con toda seguridad somos las personas las que convertimos cualquier actividad en posible perjuicio para uno y lo que es más grave para los que nos rodean.

 

   De nuevo sus hijo perplejos ante un día de lloros continuos de su madre, en el día de su aniversario. Uno de ellos no pudo evitarlo y fue a su padre para contar lo que le estaba ocurriendo a mamá. David fue de inmediato junto a su esposa. No le preguntó nada la abarcó entre sus brazos para fundirse en uno solo, sus hijos al verlos optaron por la retirada para dejar tranquilos y libres para comunicarse. Se miraron mientras unas gotas se deslizaban por aquel rostro que a pesar de sus cuarenta y…, ya dije que nunca se dice la edad exacta de una mujer, conservaba un increíble cutis. Él sonrió, enjugó esas gotas con el lateral de su índice derecho y se las llevó a sus labios para saborear el Caribe. Siempre le decía que sus lágrimas eran agua del Caribe que sus ojos conservaban para regalárselas a él cuando estuviese lejos de su mar. De nuevo un abrazo, de nuevo intercambiaron sus químicas. Como se conocían. Conocía la historia pero salvo la pareja nadie era consciente de ello. Ahora le propuso leer la misiva de Julián a su sobrina. Se abrazaban se besaban a cada frase que leían juntos. Por sorpresa David comenzó a llorar, intentaba controlarse pero el llanto le podía. Cuando Maureen se abrazó a él para relajar ese sentimiento comprendió por qué y le acompañó. Julián era mucho Julián aquel hombre había supuesto tanto, pero de inmediato comprendieron que no era solo a ellos. Había supuesto tanto para el indígena de Costa Rica, que recordarlo les lleno el corazón y este se desbordó sin remedio. Salieron abrazados pero con sus ojos turbios como los ríos tras abandonar una gran ciudad. Sus hijos atónitos.

 

   ¿Pero que estaba sucediendo en casa?

  

   Maureen al observarlos les tranquilizó, se iba a la cocina a preparar la cena, su padre se quedaría con ellos para explicarles un poco aquella situación. David tras tres respiraciones profundas se decidió a contar un poco aquella historia que tras más de medio siglo emocionaba a mamá. Al preguntarle uno de sus hijos la razón por la que él también derramó unas lágrimas, se justificó de inmediato. Recordaban a Julián y ese personaje que perdieron provocaba demasiados sentimientos en la gente de ese cantón de Costa Rica. La niña, pues tenía dos chicos y una niña, soltó unas lagrimas, había sido el otro ojito de Julián junto con Ester y en ocasiones lloraba cuando lo recordaba. Ahora su padre al contarles aquella historia su recuerdo removió sus sentimientos. 

  Durante el desayuno, bajaron más tarde de lo normal, los dos compañeros comentaron sobre la necesidad de reunirse para analizar toda la información. Iniciaron con la degustación de las primeras calorías del día en el minuto anterior al tope para bajar al comedor. Pero nadie le ponía mala cara a esa criatura que había inundado de alegría aquel local hostelero. Todo el mundo la adoraba y ella siempre andaba preocupándose por los problemas de unos y otros. Hablaba con todo el mundo y estos se sorprendían de la alegría y optimismo que desprendía y contagiaba al mantener una conversación con ella. Era la princesa del hotel. No en balde llevaban ya un mes en aquel establecimiento. Se conocía cada rincón de aquellas dependencias mejor que su director. Conocía a todo el personal y todo el personal conocía a esa jovencita española que hablaba a la perfección el inglés, el francés y el alemán. Sus orígenes holandeses le permitieron, porque en casa le solían hablar en holandés, especialmente su padre, dominar dichos idiomas. Amén del castellano y el vascuence.

   Finalizado el desayuno subieron a la habitación de Ester, conectó su portátil e iniciaron la lectura de lo recopilado y seleccionado la noche anterior. Vicente no solo leyó los resúmenes se tragó toda la información y logró rescatar dos detalles que podrían tener importancia. Luego aportó algunas ideas y sugerencias que había escuchado y que al leer lo descrito por Ester las recordó y no las había puesto en el ordenador.

    A la hora del almuerzo tenían toda la información recopilada. Llegaba la hora de comprobar esas informaciones, algunas ya las habían realizado anteriormente y sacaron sus consecuencias o las rechazaron por su falta de eficacia para las regatas. Esa tarde la pensaban pasar en el hotel, ella espiando el local para averiguar si descubría algún rincón más. Mientras que Vicente se subió a su habitación para repasar los temas posibles de examen. Le quedaban escasamente dos semanas para la prueba de acceso. Rafael ya había estado en la embajada cuando permanecieron un par de días en la capital y comprobó que eran conscientes de la presencia del muchacho a mediados de Junio para realizar la prueba. La mujer del embajador se ofreció para que el muchacho pasara esos días de examen en su casa. Era una gran aficionada a la vela y tener a un representante del equipo olímpico en casa le iba a permitir lucirse ante sus amistades. Por ello acordaron que Rafael, en compañía de Vicente viajarían un día antes de la prueba y el muchacho se instalaría en casa del embajador. En total tres noches, con estancia de tres días y medio. El último tras el examen volvería a volar hasta la localidad de la competición donde estaban instalados.

   A lo largo de esa tarde les telefoneo Rajid invitándolos a navegar en su embarcación de vela. Solicitaron el permiso a Rafael, este se apuntó tras consultarlo con el anfitrión.

   La tarde y la noche volaron con rapidez, esa mañana muy temprano los aguardaba para desayunar juntos. Se había esmerado en la preparación de unas buenas ensaladas de fruta al más puro estilo de Costa Rica. Luego un arroz con chipirones una fuente con huevos fritos y papas. Lo cierto que había comida para un regimiento. Desayunaron en armonía y tras la misma decidieron ir caminando hasta el puerto deportivo. Había una media hora andando pero les vendría bien para rebajar un poco ese desayuno.

   La tarde noche anterior Rajid se había preocupado de tener la embarcación a punto. Como buen marino cuando se trata de una embarcación se cuida hasta el último detalle.

   Rajid pudo comprobar de primera mano la calidad de esos navegantes. Especialmente, ¡Cómo no!, Le sorprendió aquella niña que le había devuelto la ilusión para disfrutar de los años que le quedaban.